
La Traducción Jurada trabaja con textos de carácter oficial, que requieren el sello, la firma y la apostilla de un interprete o traductor jurado, para que se consideren validos ante la administración pública de un país determinado o por una entidad privada, que los haya solicitado previamente.
Son documentos generalmente necesarios para realizar trámites en distintas instituciones, como por ejemplo, juzgados, consulados, universidades, etc.
Los traductores habilitados para traducir documentos de carácter oficial, deben haber obtenido el titulo oficial de traductor jurado por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, lo que les autoriza a dar fe de la veracidad de las traducciones que realizan.
Cada traductor o agencia tiene sus propias tarifas, sin embargo el precio final de la traducción puede variar en función de varios factores.
Generalmente cada traductor o agencia tiene un precio por palabra para cada combinación de idiomas (por ejemplo español-ingles, 0,12 €), siendo las combinaciones menos frecuentes las más caras.
Con este precio por palabra, una vez conocidas las palabras del documento a traducir, se puede tener un coste de traducción, más los impuestos correspondientes, por supuesto.
Sin embargo, hay otros factores que incrementan el precio de la traducción, por ejemplo la especialización del mismo, pudiendo gravarse con precios más caros cuando los textos son científicos, financieros, jurídicos, técnicos o médicos por ejemplo. Normalmente un texto general tiene una tarifa más baja que un texto especializado.
Asimismo, un traductor profesional, puede aplicarte recargos por la urgencia de entrega que requiera el documento, por ejemplo, si tuviera que trabajar un fin de semana, para poder cumplir con el plazo de entrega solicitado.
De igual forma, pueden aplicarse recargos en función de la forma de entrega, la presentación que se solicite y modificaciones o correcciones sobre el documento inicialmente traducido.
En cualquier caso, todos los traductores o agencias, disponen de una tarifa mínima.



En España, no se exige que el Traductor Jurado elabore la traducción a partir del original. El traductor solo se responsabiliza de la fidelidad y exactitud de la traducción del texto que le solicitan.
Por supuesto, siempre que la copia sea realizada con buena calidad, de forma que se pueda leer claramente en su totalidad, sin manchas, ni zonas oscurecidas o sombreadas.
En España, puedes encontrar en las listas actualizadas del Ministerio de Asuntos Exteriores , Unión Europea y Cooperación (https://www.exteriores.gob.es/es/ServiciosAlCiudadano/Paginas/Traductores-Interpretes-Jurados.aspx), a todos los traductores acreditados en España para realizar traducciones juradas.
La Apostilla de la Haya es un método simplificado que permite certificar la autenticidad de documentos oficiales para su reconocimiento internacional. En una hoja o adhesivo cuadrado que se agrega al documento original. En la mayoría de los casos la Apostilla también debe ser traducida.
Puedes realizar el pago de tus traducciones bien, mediante bizum, bien mediante transferencia bancaria al número de cuenta indicado en el presupuesto. Como norma general, a partir de la fecha de recepción del justificante de pago realizado (debes remitirlo por email), no se iniciaran los trabajos de traducción de un documento. Una vez recibido el abono, siempre que queden más de tres días desde la fecha de recepción del mismo, hasta la fecha de entrega solicitada de la traducción, recibirás la misma en tiempo y forma, por email y si fuera necesario por correo ordinario certificado con acuse de recibo.
Toda traducción que supere las 250 palabras, y que deba ser realizada en un plazo igual o inferior a tres días naturales, tendrá la consideración de URGENTE.
La firma digital es un certificado digital que dota a cualquier documento de validez legal. Existen diferentes entidades y que pueden emitir un certificado digital, por ejemplo la casa de la moneda y Timbre, donde se pueden obtener fácilmente.
La traducción jurada de un contrato, garantiza la fidelidad y garantiza que el contenido y el significado de las clausulas y estipulaciones recogidas en el original, se mantienen y se expresan en los mismos términos en el documento traducido, manteniendo el objetivo y la finalidad del mismo.